domingo, 20 de septiembre de 2009

viernes, 18 de septiembre de 2009

El frente del Liceo 9



La puerta del Liceo 9 ahora: tiene colores que no tenía, pero tiene rejas que antes no necesitábamos. Queda en Conesa y Sucre, a la vuelta de la Estación Belgrano R y después del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini, es uno de los mejores colegios públicos.

Mirándolo bien, tiene un aspecto menos solemne que el de la paqueta Facultad de Derecho de la UBA de la que egresé años después, verdad?

Mirta Núñez, egresada 1975
www.mirta-nunez.com.ar

domingo, 13 de septiembre de 2009

Las cenizas de mi ex, por Mirta Núñez

El sábado se cumplieron seis años de la muerte de mi padre y contándole por mail a una amiga que vive en Estados Unidos, le decía que mi padre había pedido cremación y que para mí una de las cosas más difíciles de afrontar había sido recibir en mis manos la urna con las cenizas "calientes" y "el peso" (que al menos yo, sentí inmenso) que tenía esa urnita tan pequeña.

En mi fantasía las cenizas de un muerto eran algo casi etéreo que no pesaba nada.
Ignoraba también que cuando te entregan las cenizas las misma todavía están calientes.

Fue un impacto muy fuerte el que me causó la situación y ya le dije a mi madre que en lo posible no me haga el mismo pedido para ella, si me toca a mí tener que despedir sus restos algún día.
Aunque ahora ya sé que un cuerpo cremado "pesa" y que la urna bien se podría retirar al día siguiente, cuando ya esté fría. En fin...

Mi amiga me responde - como siempre, con un largo mail - y en una parte me escribe lo siguiente:

"Te he contado algo muy gracioso? En uno de mis viajes a Salt Lake City encontré en una tienda una urna que dice "Ashes of my Ex", (Cenizas de mi Ex) e inmediatamente la compré. Mis amigas quieren una igual pero nunca he vuelto a ver otra igual y en una de las últimas visitas de Raúl se me olvidó y no la guardé. Está en un librero que hay en la cocina y él se sentó justamente enfrente, sin comentarios."

Me tiento de risa de imaginarme la escena.Pobre hombre su ex, ver como adorno una urna con sus imaginarias cenizas. No, si los yankees las piensan todas.

Un asesor de marketing me diría que bien podría ofrecérselas en venta a mis clientas cuando se divorcian.¿Dónde me dijiste, Lupita, que la compraste?

Mirta Núñez

martes, 1 de septiembre de 2009

viernes, 28 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

DIRECTORIO DE AVISOS PROFESIONALES ARGENTINOS


Si sos profesional, aquí tenés un Directorio GRATUITO donde anunciar tus actividades.
Todos los profesionales argentinos en un solo sitio.

LA EDAD Y LA FELICIDAD, André Gide



La edad no logra quitar a la voluptuosidad su atractivo ni al mundo entero su encanto.Al contrario, a los veinte años...estaba menos contento con la vida.Abrazaba más tímidamente, respiraba con menos fuerzo y me sentía menos amado.Cabe que me inclinara también a la melancolía: no había comprendido todavía la belleza superior de la felicidad.

André Gide

viernes, 7 de agosto de 2009

martes, 28 de julio de 2009

EQUIVOCADA (poesía)

Era un tiempo donde subía por el arcoiris

tenía la alegría instalada hasta en los botones de la blusa.

Creía que las rosas no se marchitaban nunca.

Pensaba que después de patalear , gritar y llorarla tristeza desaparecía.

Y que un día nadie en el mundo iba a sentir

el frío de la luna o el temblor en los ojos por los pájaros ahogados sin estrenar sus alas.

Hoy en la agenda lo primero que anoté fué :equivocada.


Graciela Wencelblat.

Enviada por mi amigo Miguel Candamil

sábado, 25 de julio de 2009

EL EXITO Y LA ENVIDIA, por Fabio Lacolla


EL EXITO Y LA ENVIDIA

El éxito es solo la mitad bonito
cuando no hay nadie que nos envidie
Norman Mailler

La envidia es desear que el otro no disfrute lo que tiene, es la tristeza ante el bien ajeno, no poder soportar que al prójimo le vaya bien y ambicionar sus goces y posesiones.El anhelo del envidioso es tener aquella que considera inalcanzable para él, ya que considera que las cosas tiene un plus de valor cuando están en manos de otro y, por eso, sufre.Suele buscar aliados para ir en contra de ese otro que no merece la posesión de sus bienes o atributos.

...

Lo que se envidia es la tenencia y no el ser; por lo tanto, la apariencia.Yo quiero lo que tiene el otro, pero no quiero ser el otro.El envidioso siempre quiere un fragmento, una parte; recorta del prójimo lo que considera bueno pero, obviamente, no envidia lo malo.
...

Es difícil ocultar la envidia, se nota en la mirada, en la entonación de voz, en el silencio.Para el filófoso polaco Leszek Kolakowski, la emoción de la envidia posee dos vertientes y ambas son específicamente humanas.
Una de estas vertientes puede expresarse con las palabras: "Yo quiero tenerlo lo mismo que tiene aquel"; la otra, en cambio, con la frase: "Yo no quiero que aquél tenga más que yo".

....

A diferencia del odio, que ya sea por ideología o por una simple evidencia está justificado y nadie se avergüenza de experimentarlo, la envidia trata de ocultarse.Si la envidia se percibe, no es porque el envidioso así lo quiera, sino porque lo que muestra o se descubre es muy a su pesar.
La envidia no daña al envidiado; en cambio, daña al propio envidioso.
No hay una envidia sana y otra enferma.El que rotula su envidia como sana es porque con ese rótulo supone un menor castigo divino por incurrir en un pecado capital.La envidia es más allá de los sujetos y por definición, pecaminosa.Quien admira lo hace sin la intención de desposeer al prójimo de algún atributo o logro cometido; en cambio, quien envidia encuentra en el fracaso el alimentos que sacia el hambre del envidioso.
El exito es la ocasión para despertar esa terrible sensación de carencia a la cual muchos envidiosos recurren, a mi gusto, porque les sobra el tiempo.


Fuente: El libro del éxito, de Fabio Lacolla (psicólogo)

EL MATRIMONIO, por Eduardo Cárdenas

Mi padre sabía qué hacer con un hijo adolescente, o creía que lo sabía; yo mismo creía saber qué era el matrimonio cuando me casé; actualmente, el matrimonio es más una aventura que una institución y tener un hijo adolescente significa no solamente coraje sino también dudas y perpejlidades.

Eduardo J. Cárdenas, ex Juez, abogado, "Amor y Justicia: un complicado matrimonio".





martes, 21 de julio de 2009

LA PAREJA EN CAIDA LIBRE, por Rolando Hanglin



Tengo una amiga llamada Nélida.
Mide 1,59 m. de alto y pesa 63 kilos. Tiene 41 años. Estuvo casada, hace mucho tiempo. No tiene hijos. Es una mujer inteligente y trabajadora, que se desempeña con éxito en una agencia de publicidad. No es gorda, pero no es flaca. No es vieja, pero no es joven. No es fea, pero no es linda. Es solamente una persona muy agradable, y una gran amiga de sus amigos. Vive sola en una casita sin jardín, en Vicente López.
Nélida pasaba largas noches aburridas, sobre todo los fines de semana. Casi todas sus amigas, bien o mal, habían logrado formar pareja. Otras tenían sus grupos de pertenencia: el tenis, la metafísica, el yoga, la canasta, el burato, las pandillas femeninas del viaje a Buzios o Angra dos Reis o Jamaica, o Merlo-San Luis.
En una noche desesperadamente vacía, Nélida hojeaba el diario en busca de algo, hasta que vio lo que sus ojos se negaban a ver desde hacía años. Servicios útiles para el hombre y la mujer. Corría el mes de diciembre y ella estaba recostada en enaguas, descalza, en el pequeño living de su pequeñísimo departamento.
¿Por qué no llamar a un boy, un escort, un masajista...un hombre?
Se avergonzó de su propio deseo. Algo que no le habría parecido correcto a mamá o a papá. Pero los pobres viejos descansaban en sus nichos de la Chacarita, y Nélida estaba sola, precisamente en esa noche del último mes del año, cuando se cumplían dos lustros desde que el último novio fallido le había dicho adiós.
Llamó, pues, a un oscuro número, donde una telefonista tenebrosa le tomó los datos.
- En treinta minutos, Alec estará con usted. Por favor, permítale usar el teléfono para su llamada de control.
Nélida estaba loca de excitación. Corrió a la ducha, se empapó en champú y acondicionador, se perfumó y entalcó llena de pudor, se envolvió en dos batas de toalla.
¿Y ahora, qué hacer?
Fue muy sencillo. A la hora exacta llegó Alec, un flaco de buena figura. La sonrisa suelta, el ademán espontáneo, le indicaron de inmediato que se trataba de un buen muchacho. Tenía 23 años. Ojos color miel, cabello castaño, cuerpo bronceado.
Nélida no tuvo que hacer mucha cosa, ya que el chico era ducho en su oficio. Con ternura y firmeza la condujo en una noche de sexo breve pero intensa, como ella no había vivido nunca en su vida. Luego, Nélida ofreció un whisky.
A medio vestir en el sillón del living, completaron aquella velada de verano charlando sobre mil cosas. Ella necesitaba una amistad, y él también. Así llegaron las seis de la mañana. Alec recibió llamadas en el celular, pero rechazó distintas citas de madrugada.
Desde entonces, Nélida y Alec se encuentran una noche, o dos, por semana. La primera vez, Nélida pagó 100 dólares. Luego nada. A veces hacen el amor, charlan, cocinan, miran la tele, hojean las revistas.
¿Son amigos? Sí.
¿Son novios? No.
¿Son pareja? No.
¿Son amantes? No y sí.
¿Son una patrona y su empleado? No.
¿Son sobrevivientes? Tal vez.
Nélida y Alec son dos seres humanos que flotan en la caída libre de la pareja humana. Habrá que ver si al final nos estrellamos contra el piso o volamos hasta el Más Allá del Humanismo. Por el momento, caemos solos en el vacío y de vez en cuando nos tomamos de la mano. Formando figuras geométricas, a la espera de que el maldito paracaídas se abra de una vez. Pero...¿Quién lo chequeó?
Nadie.

domingo, 19 de julio de 2009

POEMA de FERNANDO PESSOA

De todo quedaron tres cosas
la certeza de que estaba
siempre comenzando
la certeza de que debía seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.
hacer de l interrumpción
un camino nuevo
hacer de la caída
un paso de danza
del miedo una escalera
del sueño un puente
de la búsqueda
un encuentro

Fernando Pessoa

PALABRAS PARA JULIA, PACO IBAÑEZ

LAS MALAS PALABRAS

Comprueban que decir malas palabras ayuda a tolerar el dolor.

¿Será por eso que los grandes escritores son todos sufrientes y autotorturados?
:-)

Mirta Núñez
www.mirta-nunez.com.ar

sábado, 18 de julio de 2009

POEMA, de Enrique Bossero

Hay que tener un oído para escuchar
y otro para dejar de escuchar
cuando la palabra ensucia
o la música confunde.
Y habrá que tener un tercer oído
para los mensajes sublimes
para esos que nunca llegan
y tal vez se encuentran
en un colector sin bordes
a la intemperie
a punto de estallar.

MIRAR BUENOS AIRES CON OJOS DE TURISTA, por Mirta Núñez


Cuando voy de vacaciones, llevo conmigo mi cámara de fotos y - como casi todos cuando viajamos - dejo registro de cada paisaje, cada edificio, cada parque, cada sol o lluvia que vi.

Sin embargo, durante gran parte del año,vivo en Buenos Aires, sin mirarla.

Un día se me ocurrió salir a observarla con ojos de turista, con mi cámara a cuestas.
Pasé una tarde en San Telmo caminando como si fuera extranjera, mirando y deteniéndome en cada reja, cada edificio, cada iglesia que me llamaba la atención y fotografiándolos.

Fue una bella experiencia.

Ahora que casi todos podemos acceder a una cámara digital y no genera ningún gasto sacar fotografías, por qué no dedicarnos un día a fotografiar nuestro barrio, nuestro parque, nuestro centro, nuestros edificios antiguos con sus cúpulas que jamás miramos aquí y que tanto alabamos cuando vamos a conocer otra ciudad, otro país?

Mirta Núñez
www.mirta-nunez.com.ar

martes, 14 de julio de 2009

¿POR QUE SE ESCRIBE?

Escribo para no estar huérfano.

Andrés Neuman, ganador del Premio Alfaguara por su obra "El viajero del siglo".

sábado, 11 de julio de 2009

miércoles, 8 de julio de 2009

LA PESTE, cuento sufi

Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve– pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres? La sombra le contesta –Soy la peste-. ¿Adonde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-. Bueno, ve y mata. A los pocos días, el sabio se encuentra con un hombre y le pregunta ¿De donde vienes?


Huyo de aquel poblado que ha sido atacado por la peste y ha matado treinta mil personas- Bueno, ve y huye. A las pocas horas, vuelve a pasar la sombra y el sabio lo detiene. Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Por qué? La peste le responde- No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto….murió de miedo.-

CUENTO SUFI

domingo, 5 de julio de 2009

LLEGO LA GRIPE A A LA ARGENTINA, por Mirta Núñez


Llega la gripe A a la Argentina. No, la gripe A no existe, es un invento del gobierno.Te digo que sí, que existe, más allá de que Cristina se haya negado a postergar las elecciones como quería Ocaña, la Ministra de Salud y ahora estemos pagando las consecuencias.Usen alcohol gel, no se consigue.Te paso la receta, no es difícil fabricarlo en casa, claro que si la farmacia tiene los elementos necesarios.Usen barbijos.No, todos no, los infectados solamente.Claro, porque vos no viajás en el subte B a la hora pico con el aliento de la gente a 5 cm de tu boca.Yo quiero ponerme un barbijo cuando viajo.No se consigue.El que se consigue no sirve.El que sirve es el 3M que usan los médicos. Hay médicos que no tienen ni barbijos.Hay hospitales cerrados por falta de personal.
El personal está con licencia para cuidar a los chicos que no van al colegio.
Los consultorios externos no atienden, las cirugías programadas se desprograman, quedan funcionando sólo las guardias.Si fuiste a la guardia y tu gripe no era la A, posta que cuando volvés a tu casa ya la tenés.Te la contagiaste esperando.Llamá al médico a tu casa.No hay médico, no alcanzan los que hay.Cómo que no alcanzan, en un país donde tenemos un médico cada 200 habitantes.Mi médico dice que no le de importancia a esta gripe y que no me vacune.El mío se enfermó, se la agarró él de estar con los pacientes.Nos reíamos de los mexicanos llamándolos exagerados al cerrar el país diez días. Ahora estamos nosotros sin una política unificada, previniéndonos cada uno como puede, hiperinformándonos según me dice una amiga psicóloga, sin saber si es peligroso viajar en vacaciones de invierno, comer en un restaurant con amigos o simplemente ir a trabajar. "Ibamos a cenar afuera esta noche con mi marido y una pareja amiga, pero decidimos suspenderlo".¿Se reúnen en una casa? No, cada uno se queda en la suya.Recuerde que no hay que dar besos ni dar la mano.Salude de lejos, con un tontito.Eso sí, no se acostumbre.Cuando la peste se vaya, vuelva a besar a sus amigos, clientes, amores y amoríos, hijos, nietos y mascotas.No, ellas no se contagian ni te contagian.Lavate las manos diez veces al día.¿Diez veces? Sí, y si pueden ser veinte, mejor.Me voy a volver loca.Ah, y con jabón líquido no del común.El jabón líquido me seca la piel, mis manos se caen a pedazos de tanto jabón.Voy a usar el de glicerina.No, ese no sirve, me dicen. Recordá el gel alcohólico.Si, lo uso, pero me seca aún más las manos y si al rato me pongo crema se va el efecto del alcohol.No te toques la nariz, no te friegues los ojos, no te toques la boca, no te rasques la cara.Tus manos pueden ser un arma mortal.Mejor informate y dejar de decir pavadas.No, dejá de mirar los noticieros que están creados para sembrar el pánico.Esto es sólo en beneficio de los laboratorios.El Tamiflu de Roche se agotó.Ahora lo vamos a comprar a Uruguay. No vayas, dicen que ya no sirve más el Tamiflú, que ahora el virus mutó y responderá a otro medicamento.Los uruguayos nos miran con recelo: dicen que les estamos llevando el virus.Posiblemente tengan razón.Si fuera a la inversa, ya les hubiéramos dicho go home aunque sean rioplatenses.Tomá vitamina C.No, el Redoxon no porque se elimina gran parte por la orina. Tomá jugo de naranjas y comé kiwis. En la Farmacia también falta el Redoxon.Me vendieron la última caja de 30 que quedaba y me avisaron que no hay reposición.Le costó tanto al vendedor desprenderse de esa caja que por poco le pone sobre precio. La feria judicial se adelantó dos semanas.No, eso es lo que dicen ahora, yo tengo el dato que serán cuatro semanas.Tribunales cerrados hasta agosto.No hay clases, no hay justicia, no hay casi hospitales, no hay medicamentos, no hay artículos higiénicos.Si esto es una simple gripe, lo que será vivir en una país en guerra.
Sólo espero que esto no sea, como la novela de Paul Auster (genio total), "El país de las últimas cosas". Eso sí, si caés en cama en estos días, no te aconsejo que leas ahora.Es un bajón.
Pero te la recomiendo para cuando salgamos de esta.
Mirta Núñez

lunes, 29 de junio de 2009

VER EN EL HUMO, de Laura Yasan


hay hombres con los ojos llenos de candados
siempre cargan consigo algún secreto sórdido
una estampita de bordes carcomidos
y la foto borrosa de un amor sin retorno
los domingos la tienden como un mantel sobre el recuerdo
hacen su fiesta de un material sin brillo
fumando lentos
pueden ver en el humo el más fino detalle de ese rostro
ganar en el alcohol la melodía innata de los héroes
suspirar quebradito hasta la noche
de no ser por la yegua soledad que pide piel a gritos
y que le abran de una puta vez

ULTIMA CARTA DE RENE FAVALORO


(Del Dr.. René Favaloro/ julio 29-2000 - 14,30 horas)

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces...
Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Guemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces. La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada). Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente. Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía. A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo. Este era nuestro único contacto. A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular. Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza)


Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente). Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda. El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano. Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'. El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios! Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo. '¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre. Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional. Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema' y el dinero es lo que más les interesa. La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar.

Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.. No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!. La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay camas disponibles'. Nuestro juramento médico lo impide. Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica. En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben. Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta. ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar. La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español! Sin duda la lucha ha sido muy desigual. El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse. Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al 'sistema'. Sí al retorno, sí al ana-ana. 'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben como hacerlo. 'Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado'. 'Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación' ¡Quién va a creer que yo no estoy enterado! En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer. Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo. '¡La leyenda, la leyenda!' Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano. Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad. Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así. En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta. En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Un abrazo a todos
René Favaloro


lunes, 22 de junio de 2009

TALLER DE ESCRITURA LA MALA ONDA

Leí en el diario una gacetilla de prensa que anunciaba un taller de escritura.
Mandé un mail pidiendo información (no indicaban página web).
Me respondieron con el C.V. de la persona que coordinaba el taller, los días y horarios disponibles y los barrios donde funcionaban los grupos.
Respondí agradeciendo la info y agregué que ninguno de los horarios los tenía libres.
La periodista/coordinadora del taller de escritura me respondió con re-mala-onda, por mail, diciéndome si yo sólo había escrito para comparar precios.
No llegué a enterarme cuánto cobraba porque primero quería saber quién dictaba el curso, dónde era y cuándo, de modo que aunque fuera gratuito yo no podía ir.
Me quedé pensando qué horrible debe ser aprender a escribir bajo la mirada de una mujer así.

Mirta Núñez
www.mirta-nunez.com.ar

OTRA FINAL JUGADA, por Mirta Núñez

Germán acababa de terminar su primer relación de pareja, con quien había vivido intensamente todo lo que era capaz de dar.

Lo sintió como un fracaso.
Hasta que un amigo le dijo:

"Otra final jugada (ni ganada, ni perdida), otro partido más"

Y cuando se siente angustiado, trata de recordar que es sólo eso.

Mirta Núñez
www.mirta-nunez.com.ar

domingo, 21 de junio de 2009

QUE BAJON

Este boletín parece la sección NECROLOGICAS de un diario.
Se mueren todos.Pero vuelvan.Ya encontrarán alguna buena noticia.

MSN


OTRA VEZ ME MUERO, por Fernando Peña

...y esta vez se murió de verdad, "el puto lindo", como le gustaba que lo llamen.

Elegí este artículo suyo para homenajearlo.
Mirta Núñez
www.mirta-nunez.com.ar

Y otra vez el tomógrafo dándome instrucciones: “Respire”, “no respire”, “tome aire profundamente”, “respire”… para dentro de unas horas sentenciarme de vida o de muerte. Es realmente maravilloso estar acostado boca arriba mirando ese “bicho” enorme, ese aro que gira sin parar, esa turbinita indignante que chilla estridentemente, y luego las instrucciones para que uno respire o no respire. Y respiro y no respiro. Y aguanto la respiración, y respiro y no respiro y aguanto… y respiro otra vez. Es tan cómodo, una vez que uno se relaja, saber que no se puede hacer nada. Estoy con la aguja en la vena, me están pasando un líquido de contraste que me arde, que me quema, que me da náuseas, obedezco instrucciones, la camilla se mueve hacia adelante y hacia atrás, los ruidos son agresivos, los movimientos abruptos… mi cuerpo está en “boxes”. Es tan denigrante, tan humillante, que si obedeciera a mis instintos me arrancaría la aguja y saldría corriendo del lugar. Pero le voy a dar una chance más a la medicina y una menos a mí, que me prometí no someterme más a agresiones físicas y morales. Y digo una menos a mí porque no siento tanto respeto por mí al estar acostado preso de un tomógrafo operado por una señorita con cara de estar haciendo lo que tiene que hacer. Siento que estoy mendigándole a la vida o, lo que es peor, a un tomógrafo, como si el tomógrafo tuviera injerencia o pudiera tener piedad como para cambiar el resultado de lo que ve. Como si pudiera ponerme una buena nota o hacer la vista gorda al posible tumor o linfoma que podría llegar a tener. La sensación es espantosa, siento muy poco respeto por mi ser. Merezco morir como una rata rabiosa al salir del Instituto Alexander Fleming; me había prometido nunca más hacerme nada. Pasé un año entero regalando mi cuerpo a sesiones de quimioterapia. Sesiones que duraban cuatro días, sesiones que me dejaban acalambrado, dolorido, desganado, nauseabundo, pelado, blanco, verdoso, gordo, inflamado, morado. Mi aspecto era el de un sapo a punto de reventar. Pasé meses dificilísimos, porque además la certeza de que el tratamiento funcione no se la dan a uno de la noche a la mañana, sino que hay que dejar pasar por lo menos tres o cuatro sesiones hasta que un día entra el médico a la habitación y con una sonrisita de esperanza que es como la lucecita que dan las velitas que ponen flotando sobre el agua ahora en los restaurantes te dice tímidamente: “Bueno, afortunadamente el tumor es sensible a las drogas y está comportándose como esperábamos”. Recién ahí empecé a sentir que valía realmente la pena la agresión de meterme veneno por las venas todos los meses durante cuatro días seguidos. Y tampoco así fue fácil. La quimioterapia es veneno, y no es una metáfora, es veneno de verdad. Mata todo lo que toca, arrasa con todo sin distinción, destruye lo que sirve y lo que no sirve. Te come los huesos, los tejidos, te morfa entero. Te devora sin consideraciones ni contemplaciones. Recuerdo que uno de los medicamentos que me inyectaban tenía que estar envuelto en papel metálico tipo rollito Ben, el que usaba mi madre para cocinar cuando era chico, porque no podía estar expuesto a la luz del día. Recuerdo que cuando salía del Fleming, al cuarto día, vomitaba los veintiséis días restantes hasta tener que internarme nuevamente por otros cuatro días. Y así sucesivamente durante ocho meses seguidos. Envenenarme, salir, vomitar, acalambrarme, retorcerme, seguir mi vida como podía, internarme, envenenarme, salir, internarme, envenenarme, salir, vomitar… y todo esto sin parar. Ocho meses sin parar. Si paraba, me moría. Todo el proceso fue muy difícil. Recuerdo infinitas charlas con Pinky, una maestra en cáncer; Pinky debería dar clases en los hospitales. Gracias, Pinky querida. El tratamiento también te pudre psicológicamente. La gente me miraba el doble de lo que me mira ahora, me miraba no solamente por famoso sino porque es raro ver a un tipo sin pelo, sin cejas y verdeamarillo. El color del cáncer no es el negro, es el verdeamarillo, ese verdeamarillo premuerte, como el que tiene la papa. Verdeamarillo premuerte parece un nombre ridículo de esos que traen las cartillas de pinturas. La gente tampoco sabe cómo abordar el tema, algunas personas ni lo mencionan, otras se le atreven con torpeza, y otras te dan fuerzas y consejos que escucharon al pasar. También me llegaban a la radio recetas de sopas. Nunca olvidaré la receta de una señora que me recomendaba tomar una sopa de pescuezo de gallina con porotos, no sé cuántas cabezas de ajo, ají picante, jengibre, cartílago de no sé qué animal y otras miles de verduras mágicas. Una vez caminando por la calle Gascón rumbo a la Fundación Huésped otra señora que barría la vereda me invitó a su casa a desayunar. Los oyentes me mandaban datos de chamanes, de videntes, de curanderos. Me recomendaban clínicas en los Estados Unidos; creo que nunca en mi vida escuché tanto las palabras “Clínica Mayo”. Me llegaban cartas con miniaturas de crucifijos, imágenes de santos y de vírgenes, cintas de colores, medallitas e infinidad de fetiches. Gracias a todos. Gracias de verdad. Ya pasó. Todo eso ya pasó… Louise Hay pide que tengamos mucho cuidado al elegir las palabras que usamos para hablar de las enfermedades y cómo las encaramos. Yo tuve un linfoma no Hodgkin en el riñón izquierdo y pude destruirlo, vencerlo, derrotarlo, hacerme amigo, o curarme, como corno quiera Louise que le diga. Pasaron casi seis años y otra vez una manchita, algo que a mi oncólogo no le gusta, otra vez el miedo, no tanto a la muerte sino al dolor, a no poder vivir como quiero, a no estar del todo sano. Otra vez el desafío de juntar fuerzas, otra vez apoyarme en mis amigos, otra vez recurrir al método de contarlo para exorcizarlo. Otra vez concentrarme para que la cabeza me responda y no me juegue una mala pasada. ¿Otra vez?, ¿otra vez todo eso? Sí, otra vez. Otra vez porque me quedan cosas por hacer, otra vez porque soy un cagón, otra vez porque soy valiente también, otra vez porque soy gallego, otra vez porque tengo OSDE 450, otra vez porque me quiero, otra vez porque me odio, otra vez porque me mentí, otra vez me faltaré el respeto, otra vez lo haré, otra vez porque amo la vida, otra vez porque me encanta coquetear con la muerte, otra vez por Pinky, otra vez por el doctor Chacón, otra vez por mis oyentes, otra vez por los que no pueden acceder a estos tratamientos, otra vez por María, por mi novio, por mis amigos, por este trabajo de escribir, por el teatro, por Charly, por Maradona, por ver a Lanata en el Maipo, por el gordo Bergara Leumann, por mi perra Mono, por volver a almorzar con Mirtha, otra vez para escucharlo a Lalo, a Hanglin, a Víctor Hugo, a Dolina y a la Negra. Otra vez para volver a Broadway a ver teatro ahora que me dieron la visa para entrar a los Estados Unidos… Otra vez… Otra vez por todo eso y mucho más, y otra vez por muchísimo menos también, muchísimo menos, como por ejemplo comer un cuernito de grasa o tomar un whiskicito. Otra vez parece que me muero, otra vez trataré de no morirme, sí, otra vez, otra vez porque no hay más remedio, otra vez, otra vez… por mí…

jueves, 18 de junio de 2009

Q.E.P.D., por Mirta Núñez

¿Será verdad que si un hombre muere asesinado su alma sólo puede descansar en paz cuando se hace justicia con sus asesinos?

Si es así, amigo querido, descansá en paz.


Los que quitaron la vida fueron condenados a prisión perpetua.

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